Hoy, al abrir mi Blog, por un momento me quedé inmóvil. No sabía exactamente sobre qué escribir.
Entonces, cerré mis ojos, y pedí a Dios que me diera inspiración para escribir algo que aunque sea por hoy, te sacara de la rutina...
Bueno, ahora sí, ya estoy lista. Aquí vamos:
Nos da miedo inclinar nuestro rostro y buscar a Dios ¿cierto?... nos da miedo que cuando lo llamemos para acercarnos a Él, su amor toque nuestro corazón y llegue a cambiar cosas que nos gustan, y a las cuales hemos estado aferrados desde siempre. Nos da miedo el qué dirán nuestros amigos, si llegan a saber que hemos permitido que sea Dios quien maneje nuestra vida, nuestro negocio, nuestros proyectos, y más...
Sí... nos da miedo. ¿Y sigo?...

Nos da miedo enfrentarnos al mundo y decirle a todos, que Dios es quien tiene el control de nuestras vidas.
¿Por qué nos da miedo acercarnos a Dios? Porque pensamos que nuestra vida será aburrida y que todo se volverá monotonía. Pero, no es así. ¿Sabes? Lo más espectacular de este mundo, es tener a Dios en tu bolsillo. Es conversar con Él, allí donde estás, a tu manera; sin presiones, ni nadie que te obligue a hacerlo, sino porque te nace. Es una experiencia maravillosa, porque con Él, la carga es más ligera y las batallas son más fáciles de ganar.
Mira, Dios es tan respetuoso, que Él toca suavemente a la puerta de tu corazón y si no le abres, Él se marcha y espera otro momento. Pero si le abres y lo invitas a entrar, Él se quedará en tu vida por siempre, te guiará en todo lo que le pidas y su protección estará eternamente sobre ti.
Alicia Triviño
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