No juzguemos a nadie, por favor. Cada persona tiene motivos que la hacen ser como es. Cada persona ha pasado por diferentes situaciones que nosotros ignoramos y que callan, para no quejarse de nada.
Siempre nos apresuramos a expresar nuestro punto de vista sobre la vida de alguien, sin ser eso válido, porque ni siquiera nos consta de que sea así. Pero si nos detuviéramos por un instante y pensáramos en que cada quien lucha sus propias batallas, en que cada quien tiene sus momentos de pruebas que solo ellos saben lo que han pasado, la opinión que tendríamos de esa persona sería totalmente diferente.
No escuchemos a personas negativas, que lleguen a intoxicar nuestra mente con comentarios mal intencionados sobre alguien. Es mejor evitar a estas personas, ya que pueden robarnos energías y nos causarán un agotamiento mental. Desechemos de nuestro camino todo lo que no atraiga vibras positivas, todo lo que no nos genere paz mental; porque no hay nada más complicado, que alguien que con sólo su llegada, ya nos hace sentir una gran carga emocional.
Haz una pausa, respira y respira de nuevo. Déjate rodear de todo lo que te brinde alegría; de eso o esa persona que sabes que con sólo una ocurrencia suya, ya te saca una sonrisa y que agradeces con el alma, porque entiendes que te hace bien.
Quédate con quien te alegre el día y hasta la vida.
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Alicia Triviño
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