A veces nos cansamos, a veces continuamos y luego nos cansamos otra vez.
El ser humano es inestable. Nunca estamos conformes con nada, y en lugar de agradecer a Dios por lo bueno que tenemos, nos concentramos sólo en lo que nos hace falta.
Si llueve, si no llueve; si hace calor o si hace frío; si está nublado o si está muy soleado... en fin, así somos...
Es por este motivo, que muchas veces no disfrutamos de las cosas, porque nos dedicamos a quejarnos de absolutamente todo...
Un claro ejemplo es lo que está sucediendo actualmente, referente al virus que sacude al mundo entero. El hecho de tener que estar resguardados en casa, se nos hace una tormenta en un vaso con agua. Nos estamos quejando porque ahora estamos en casa, pero cuando estamos en el trabajo, nos quejamos de estar cansados o con pereza y ya queremos estar en la casa... ¿entonces?. Intentemos valorar este momento, porque como todo, esto también pasará y quizás mañana ya no tendremos más tiempo como ahora, para estar en casa y valorar cada instante vivido.
El tiempo es ahora, no es antes ni después; estamos aquí hoy, porque es aquí donde tenemos que estar. No desesperemos, apreciemos cada minuto y cada hora de este presente.
Y recuerda:
Dios nunca se equivoca. Él sabe lo que hace y el por qué lo hace.
...
Alicia Triviño
-Todos los derechos reservados-.

Comentarios
Publicar un comentario