Me encanta escuchar a las personas...
Cada uno de nosotros tiene un pequeño mundo en su cabeza, y no siempre cualquier persona puede entendernos. Pero a mí, me fascina poder dedicar de mi tiempo a escuchar atentamente a quien necesita un hombro donde poder apoyarse, sobre todo, si desesperadamente quiere expresar o desahogar su alma entera, y no ha encontrado a alguien de confianza para que le preste toda su atención y simplemente se quede ahí, en silencio, brindando de su compañía.
Siempre he pensado que es una gran bendición poder contar con alguien que esté allí, cuando peor te sientes... Esos momentos en donde lo único que deseas es dejar todo como está y desaparecer de la faz de la tierra... pero sabes que existe ese ser especial, que con solo escuchar su voz, ya te transmite paz; y que con solo una palabra de aliento, te centra y te hace sentir muy bien.
Esas personas, con ese carisma innato que tienen, son mágicas. Así que, si alguna vez Dios te permite la oportunidad de que alguien así se cruce en tu camino, detenla y no la dejes ir nunca, porque esas personas son difíciles de encontrar.
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Alicia Triviño
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